quarta-feira, 10 de agosto de 2011

A Natureza de A a Z:



Bom Dia!
A partir de hoje, estaremos postando em nosso blog o que chamaremos de um verdadeiro "Dicionário Ilustrado de Ecologia". Na verdade, trata-se de uma iniciativa para ajudar crianças e adolescentes que, diariariamente, buscam na WEB respostas para suas "pesquisas escolares" ou para atenderem as súplicas de seus corações e mentes quando a questão é diminuir suas ignorâncias sobre alguns assuntos que incomodam suas interpretações das realidades com que se deparam, nestes duros dias por que passa essa nossa linda Terra.
Começaremos com a palavra abelha e terminaremos com o vocábulo zoológico, passando por mais de 500 verbetes selecionados em diferentes obras onde encontrarmos ilustrações e temas que façam parte de nosso meio ambiente.

Temas que serão abordados:
  • Fauna
  • Flora
  • Paraísos Ecológicos
  • Fenômenos Naturais
  • Problemas ecológicos
  • Pesquisadores
  • Ecossistemas
Vocês perceberão, que, diferente de outras postagens, estaremos utilizando uma linguagem mais simples, clara e didática. Isso porque o nosso objetivo é o de tentar instruir e informar. Algumas vezes, esperamos mesmo estar diminuindo dúvidas e, o que é mais importante, fascinando os pequenos corações para a fascinante descoberta da Ecologia.

Que a
Existência ajude-nos diante de tão petulante pretensão. Um abraço!
Jak

segunda-feira, 8 de agosto de 2011

Texturas:






















Queridos, Boa Tarde! Estive na Reserva Canto da Vida, em Ibitipoca fotografando texturas naturais e aí está o resultado dos aspectos de superfícies que resultaram do olhar e das sensações visuais e tácteis de um lindo passeio pelas trilhas da reserva do Cunhado Nelsinho. Todas as pranchas são tão somente resultado da intervenção natural do meio ambiente - aspectos exteriores de formas e coisas existentes na Natureza daquele lindo lugar. Obras de arte prontas! A experiência que tive é daquelas que organizam nossos "espaços interiores" e sugerem em nós sensações de suavidade e bem estar ao lidarmos com as Obras de Deus.
Um abraço!
Jak

quinta-feira, 7 de julho de 2011

Marina Silva deja el Partido Verde de Brasil



Lanza un movimiento para reformar la política en la línea de los indignados

JUAN ARIAS | Río de Janeiro 07/07/2011- El País


Ya es oficial. La ecologista Marina Silva, que abandonó el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil para ingresar en el Partido Verde (PV) y que sorprendió al país cuando recibió 20 millones de votos en las presidenciales de 2010, ha dejado también el Partido Verde. Ni ella sabe aún cuántos partidarios de ese movimiento la seguirán y cuántos preferirán quedarse en él. Los que la acompañen trabajaran para crear una organización que buscará reformar la política tradicional siguiendo la ola de los indignados.


Su movimiento tendrá dos ejes: superar las carencias de la representatividad del actual sistema político brasileño, en la línea del "no nos representan" de los indignados y la construcción de un modelo nuevo en el que "la economía y la preservación de los recursos humanos se integren a favor del desarrollo".

Ante activistas del PV, empresarios involucrados en los temas ambientales, sindicalistas y líderes de las instituciones de la sociedad, Marina Silva, visiblemente emocionada, ha dicho hoy que los valores que deberán guiar su movimiento político serán "la libertad y el diálogo entre las diferencias que estimulen la creatividad y renueven la política".

Para la ecologista, esta "no es la hora del pragmatismo, sino de los sueños", que es lo que pide la sociedad. Es la hora de "los ideales y estos tienen que estar en la proa y no en la popa del barco", explicó. Para ella, los símbolos y las banderas son más bien "algo muerto que pueden ser usados en beneficio propio".

Silva propone una "nueva forma de hacer política, transparente, con espíritu republicano" y sobre todo que "promueva la ciudadanía y los valores de la diversidad". No ha sido una coincidencia que Silva haya lanzado su reto a la política tradicional justamente 24 horas después de haber estallado, en el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff un nuevo escándalo de corrupción que ha generado las dimisiones del ministro de Transportes, Alfredo Nascimento, y de toda la cúpula de dicho ministerio.

Por un lado, hay quien considera a Silva una quijote ecologista a la que le será difícil pasar de los sueños a la realidad dura y cruda de la política. Por el otro, hay quienes piensan que con su gran capital político, recogido en sus 20 millones de votos, podría captar a quienes están "indignados" con la política afectada por la corrupción, la falta de transparencia y el alejamiento de los movimientos más vivos de la sociedad.

Ella es una inconformista empedernida. Se salió del PT en el que había militado codo a codo con Luiz Inácio Lula da Silva durante 30 años. Dejó de ser ministra de Medio Ambiente en el Gobierno de Lula por sus diferencias en materia de defensa de la ecología con la entonces ministra de la Casa Civil y hoy presidenta Dilma Rousseff. Ahora deja al Partido Verde, que había convertido en su trampolín para poder disputar las presidenciales como una pequeña David contra el gigante Goliat. Su futuro y sus sueños son, hoy por hoy, una incógnita por el que pocos se atreverían a apostar.

domingo, 3 de julho de 2011

Quemando el Amazonas

REPORTAJE: DESDE EL AMAZONAS

FRANCHO BARÓN 03/07/2011, El País

Pequeños agricultores y activistas se enfrentan a ganaderos y madereros en el Estado brasileño de Pará. EL PAÍS ha sido testigo de la deforestación salvaje y del miedo que se palpa en una zona con 231 muertos en 15 años; los cinco últimos, militantes ecologistas

FRANCHO BARÓN 03/07/2011


El Estado amazónico de Pará, en el norte brasileño, vive desde hace algo más de un mes una fuerte convulsión social por las batallas medioambientales que se libran en varias áreas de la región. A orillas del río Xingú, el inicio de las obras para construir la polémica hidroeléctrica de Belo Monte ha puesto en pie de guerra a las organizaciones ecologistas. En el sureste, en las inmediaciones de la localidad de Marabá, la reciente oleada de muertes de activistas medioambientales a manos de pistoleros a sueldo ha dado paso a un recrudecimiento del siempre latente conflicto agrario, que enfrenta a pequeños agricultores y activistas con los todopoderosos ganaderos y madereros, e incluso con el propio Estado brasileño. Como telón de fondo está la incesante deforestación de la selva amazónica y la anhelada reforma agraria, la promesa nunca cumplida del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva de entregar tierras a los que menos tienen.


En el asentamiento rural de Praialta Piranheira, en el sureste de Pará, donde hace algo más de un mes fueron asesinados a sangre fría los activistas medioambientales José Claudio Ribeiro da Silva y su mujer, Maria do Espírito Santo, los agricultores viven amedrentados. "Aquí la ley del silencio habla más alto", afirma en un habitáculo de su precaria cabaña una de las dos personas sobre las que recaen casi todas las sospechas de haber orquestado el asesinato de la pareja de ecologistas. El individuo, que se dedica a la ganadería, responde a la inicial G. y, junto al maderero Z. R., se encuentra en el punto de mira de la Policía Federal, que durante estos días investiga sin resultados aparentes el truculento asesinato. "José Claudio mantenía muchas diferencias con madereros y ganaderos de la zona. Pero claro, no se puede acusar a nadie hasta que no existan pruebas sólidas", esgrime quien a todas luces se siente amparado por la ley del silencio que, efectivamente, reina en la zona.

Praialta Piranheira ocupa miles de hectáreas de tierra sobre las que la frondosidad de la selva se extendía antaño sin límites. Hoy la carcoma de la industria maderera, las carbonerías ilegales y las cabezas de ganado han dejado a su paso enormes extensiones de pasto salpicadas por los restos carbonizados o secos de lo que fueron castaños centenarios. En esta zona del Amazonas los terratenientes no se andan con contemplaciones: a falta de tiempo o dinero para deforestar a golpe de motosierra o con cadenas de arrastre, le pegan fuego a la selva y después se llevan la madera que sobrevive al incendio, como los buitres acuden al festín de la carne inerte.

En este asentamiento los fazendeiros no amasan fortunas ni mandan sobre legiones de sirvientes. Hasta hace pocos años también fueron pequeños agricultores que crecieron al socaire del negocio agrario, violando sistemáticamente la legislación medioambiental, amedrentando a sus vecinos y acumulando tierras que en teoría deberían cumplir una función social. La mayoría acaba rodeándose de pistoleros a sueldo que se ocupan del trabajo sucio: si alguien en el asentamiento osa denunciar sus tropelías o habla más de la cuenta, inmediatamente pasa a engrosar la lista de los marcados para morir. Y los que se atreven a llevar su activismo hasta las últimas consecuencias, como fue el caso de José Claudio y su esposa, acaban en una emboscada a horas intempestivas en senderos desiertos, donde la frondosidad y el estruendo de los pájaros amortiguan el ruido seco de los disparos.

A Claudio, como lo conocían sus allegados, le descerrajaron todo el plomo contenido en dos cartuchos de escopeta y después le cortaron la oreja derecha. En YouTube circula un vídeo en el que, a modo de macabra premonición, él mismo anunciaba meses antes de su muerte: "Vivo permanentemente con una bala en la cabeza porque denuncio a los madereros y a los carboneros, y ellos piensan que no puedo seguir existiendo (...) Igual el mes que viene os llega la noticia de que he desaparecido". El líder ecologista conocía de sobra la calaña de sus enemigos.

Solo en los últimos 40 días han muerto cinco activistas en las diferentes áreas del Amazonas. Según la Comisión Pastoral de la Tierra, la organización brasileña ligada a la Iglesia católica que defiende la causa medioambiental y los derechos de los campesinos y los indígenas, 231 personas han perdido la vida en enfrentamientos agrarios y 809 han sido amenazadas de muerte en los últimos 15 años. "Todo es producto del abandono en el que viven los asentamientos. El Gobierno debería ocuparse de mejorar las condiciones de vida en estos lugares y acometer la reforma agraria. Sin embargo, ahora que la situación se ha agravado, se limita a anunciar una serie de medidas puntuales e insignificantes con el único objetivo de satisfacer la presión de la prensa", denuncia José Batista, responsable de la Pastoral de la Tierra de Marabá.

El Gobierno de Dilma Rousseff anunció recientemente un paquete de ayudas económicas para los colonos y el envío a la zona de un contingente de 30 miembros de la Fuerza Nacional para proteger a los amenazados de muerte. EL PAÍS acompañó a diferentes grupos de personas que han sido forzadas a salir de sus hogares en el asentamiento Praialta Piranheira y que ahora permanecen custodiadas en lugares indeterminados de la ciudad de Marabá. Diversos testimonios coinciden en que la vigilancia militar cumple una función disuasoria puntual, si bien no supone una protección viable a largo plazo. Cuando los amenazados regresen a sus casas en la selva, donde a duras penas llega la luz eléctrica, ¿se les podrá seguir garantizando la protección? "Obviamente no, y por eso pedimos que la Fuerza Nacional se establezca en el asentamiento indefinidamente, para que todo el mundo pueda regresar con ciertas garantías. Podrían establecer su base de operaciones en la que fue la casa de Zé Claudio", explica Atanagildo Matos, coordinador del Consejo Nacional de los Seringueiros (recolectores de caucho) en Pará.

Todas las fuentes consultadas, incluso las que representan a diferentes escalafones de la Administración Pública, coinciden sin fisuras en que la situación actual en estos lugares es de desgobierno e impunidad. "Los asesinos siguen dentro del asentamiento, se pasean en sus coches y sonríen cuando pasan a nuestro lado. Piensan que como nunca se ha podido probar nada contra otros terratenientes que han cometido crímenes anteriormente, tampoco será posible hacerlo con ellos", explica Claudelice Silva dos Santos, hermana de José Claudio. "En los más de ochocientos casos de personas asesinadas en Pará durante 40 años de conflicto agrario, solo conseguimos llevar a juicio a nueve presuntos responsables. Ocho fueron declarados culpables y, por tanto, condenados. Sorprendentemente, solo uno de ellos permanece hoy en prisión", añade Batista.

Pasar una jornada en la sede de la Pastoral de la Tierra de Marabá es un excelente ejercicio para entender la envergadura del problema de la tierra en el Amazonas. Uno de estos días, sobre las 11 de la mañana, aparece por la puerta Luiz Carlos, un agricultor de 20 años que porta en una mano un cartucho de escopeta y en la otra una cámara con las pruebas gráficas de la tragedia que se vive en su campamento, la Hacienda Maria Bonita, ubicada en la localidad de Eldorado dos Carajás. "Solo pedimos la expropiación de unas tierras que pertenecen al Estado y que fueron ocupadas por el grupo agropecuario Santa Bárbara. El capataz de la hacienda nos responde enviándonos a grupos armados que nos disparan estos cartuchos. Varios de mis compañeros ya han sido heridos", explica amargamente. ¿Algún organismo público interviene en este conflicto? No. ¿La policía investiga los hechos? Tampoco. El plomo sustituye a la ley.

Luiz Carlos abandona el local de la CPT y solo hay que esperar un par de horas para que lleguen las primeras noticias del rescate en las inmediaciones de Tucumã de un grupo de 40 personas sometidas a trabajo esclavo. Poco después, llegan Antonio y Valdimar, un par de campesinos desarrapados y hambrientos que acaban de escapar de sus respectivas haciendas porque el patrón no les quiere pagar el salario acordado. Y así transcurren los días en la Pastoral de la Tierra.

En el norte de Pará, a 120 kilómetros de la convulsa Altamira, en el área afectada por las recién inauguradas obras de la hidroeléctrica de Belo Monte, se encuentra la deprimida localidad de Anapú, lugar de culto para los activistas medioambientales brasileños. Aquí vivió y murió a manos de unos pistoleros a sueldo la hermana Dorothy Stang, un auténtico icono de la lucha por la preservación del Amazonas y los derechos de los campesinos. Por caminos serpenteantes de tierra se llega al asentamiento Esperança, donde los colonos no bajan la guardia durante estos días. El domingo pasado un grupo de individuos enviados por madereros locales penetró fuertemente armado en la reserva y comenzó a cargar en un camión una cantidad considerable de madera talada ilegalmente por ellos mismos. Los campesinos se movilizaron rápidamente, bloquearon con troncos el acceso al asentamiento y llamaron a la policía. Para sorpresa de muchos, los responsables fueron cazados en plena faena y su cabecilla fue detenido y encarcelado en la comisaría de Anapú. Su nombre es José Junior Avelino Siqueira, de 27 años, y tras acceder a hablar con EL PAÍS afirma a través de los barrotes de su celda: "Todo de lo que se me acusa es falso. Fui a buscar una madera ya cortada, sin hacerle ningún mal al medioambiente. Lo demás son mentiras de la Pastoral de la Tierra, esa gente peligrosísima que anda armada dentro del asentamiento bajo la dirección del padre Amaro".

Fabio Cardozo es un joven líder activista del asentamiento Esperança. Su nombre encabeza la lista de los marcados para morir en el área de Anapú. Siempre anda acompañado y toma ciertas precauciones, como alternar los horarios y los itinerarios cuando entra y sale de su casa. Fabio penetra en una franja de unos siete metros de ancho abierta en plena jungla. El camino es interminable y en varios de sus tramos hay grandes cantidades de madera apilada esperando a ser recogida. "Todo esto lo cortaron con motosierra Junior y sus compinches. Comprado aquí, un tronco de unos 35 metros de altura y unos tres de perímetro puede costar unos 300 reales (unos 130 euros). Cuando llega a la serrería, su valor se ha multiplicado por 20", asegura.

Junto al joven activista, la hermana Jane Dwyer, de 71 años, otrora compañera de batallas de la hermana Dorothy, compite por otro de los primeros puestos en la lista negra de Anapú. La religiosa vive desde hace años en una humilde casa de madera sin ninguna protección. "Sé que aquí enfrente se ha instalado un pistolero y que me debería cuidar más, pero bueno, también pienso que mi vida no vale más que la del resto de los campesinos del asentamiento, que también están amenazados", explica pausadamente, entre combativa y risueña. "Sí le puedo decir que la situación es peor que cuando la hermana Dorothy fue asesinada, ya que ahora hay más tierras en pugna. Esto sigue siendo tierra sin ley, donde los que mandan son los que tienen las armas. Y le garantizo que nuestro pueblo no está armado", añade. ¿Y el Estado? "El Estado brasileño no tiene voluntad y prioriza los intereses del capital frente al bienestar del pueblo. Si no, explíqueme cómo pueden iniciar las obras de la hidroeléctrica de Belo Monte mientras aquí continuamos metiéndonos en barro hasta la cintura porque las carreteras siguen siendo de tierra", denuncia.

"Con nosotros quieren hacer lo mismo que ya hicieron en Acre con Chico Mendes y en Anapú con la hermana Dorothy..., y realmente lo hicieron..., pero la lucha y el ejemplo en la defensa de la selva permanecen", reza el memorial de mármol colocado recientemente en el lugar exacto donde a Zé Claudio y a Maria do Espírito Santo unos cobardes les arrancaron la vida amparándose en la frondosidad de la jungla y el estruendo de los pájaros al amanecer. A casi cuatrocientos kilómetros, en el sendero principal del asentamiento Esperança, sigue clavada en la tierra, como una puñalada en pleno corazón del Amazonas, la cruz de madera que marca el punto donde cayó muerta la hermana Dorothy. Mientras muchos campesinos amazónicos esperan que la sangre de estos activistas, y la de tantos otros, no haya corrido en vano, otros, desde sus haciendas, prefieren que estos crímenes se interpreten como un tétrico aviso a navegantes.

domingo, 26 de junho de 2011

PENSO, LOGO CAMINHO


A lenta inscrição da paisagem no corpo
Sucesso editorial na França, previsto para sair no Brasil em 2011, livro de Fréderic Gros fala do ato de caminhar como quem trata de filosofia

Escolham as dores que preferem: o corpo encapsulado no carro durante um engarrafamento gigante ou o res­mungo dos músculos depois de uma longa caminhada? A coluna mastigada por horas diante de uma tela ou a dormência da lombar impactada por pés que foram longe? A saturação mental pela cotidiana avalanche de informações ou o leve zunido da cabeça que pensou livremente o dia inteiro?
Frédéric Gros não esconde sua preferência pela fadiga preciosa, a que advém de um grato esforço. Filósofo, ele também caminha. “Duas coisas que detesto”, protestariam de chofre a síndrome de adolescente e o pragmatismo mercantil, monarcas absolutos da plasta época em que vivemos. No entanto, eu aposto: de sedentários barrigudos a ratos de biblioteca, poucos resistirão à prosa de Gros.
Na França, a obra foi acolhida com entusiasmo por sua escrita “soberana, límpida, exata” (Le Monde), além de “ritmada e enérgica” (Les Echos). Um “livro inclassificável” (L’Express), de “profunda simplicidade” (Le Figaro). Um convite a “itinerários a um só tempo universais e singulares”(L’Humanité). O sucesso foi também de público: a edição de bolso será lançada em breve.
Ora, intelectos refinados raramente produzem textos tão cativantes. Grande conhecedor e editor da obra de Michel Foucault, professor de Filosofia da Universidade de Paris XII, o jovem Frédéric Gros já acumula notável produção acadêmica, na qual se destaca um ensaio magistral sobre a guerra (États de Violence, Paris: Gallimard, 2006). Contudo, em entrevista ao Philosophie Magazine (agosto/2009), o autor explica que o elementar sobre a caminhada encontra-se fora do discurso filosófico universitário: “É que ela fala primeiro àquele que a pratica”.
Sim, o texto de Gros nos atinge fisicamente. Mas não entendam mal a sua faceta aeróbica. Não se trata de um guia para atletas ou peregrinos – aliás, o autor desconfia dos guias. A primeira frase esclarece que caminhar não é um esporte, pois prescinde de técnica, escore ou competição. Longe das grandes cerimônias da mídia, a caminhada é mera repetição de um gesto infantil: um pé diante do outro. Nas longas marchas, aliás, em radical oposição ao ritmo de vida contemporâneo, o maior sinal de segurança é a lentidão. A velocidade é uma perda de tempo. Sei que chegarei ao final, portanto desfruto, não preciso correr. O estirar do tempo aprofunda o espaço.
Então de que trata o livro? Penso, logo... caminho? Ou vice-versa? O certo é que aqui a filosofia não é vã: é um grande vão – como verbo conjugado (incitação a ir) e como substantivo (espaço que atrai). Gros segue, entre outros, os passos de Nietzsche: lágrimas de felicidade ao caminhar longamente, nada sentimentais, mas que marcam seu “privilégio sobre os homens de hoje”. De Rimbaud, para quem o aqui era insuportável, por isto a fuga obstinada e enraivecida, a morte de passagem por Marselha. De Thoreau, em busca do primitivo, não por ser antigo, mas porque ali ainda vibram as forças de nosso futuro. Na trilha da filosofia, faz-se uma filosofia da trilha; Rousseau, Nerval e Gandhi ladeiam andarilhos anônimos.
Sem cacoetes de biógrafo ou resquícios de arrogância, o autor trança, mas não as pernas. Não é um “livro obeso”, embuchado de bibliotecas, “envenenado pelas morais sedentárias”. Os capítulos são curtos, plenos de frescor. Abordam o silêncio – no ruído da natureza, dissipa-se nossa linguagem funcional. E a solidão: se a tropa for grande, caminhar pode tornar-se um inferno, “a sociedade transportada para a montanha”.
Só, ou em solidão compartilhada, caminhar despoja. O que parecia imprescindível mostra-se um peso, porque as ofertas em profusão (bens, transportes, redes) e as facilidades (comunicar-se, comprar, circular) geram dependências que nos aprisionam. Logo, aparentes privações convertem-se em pequenas libertações. A infusão do corpo em sabores, cheiros e cores permite “possuir sem os inconvenientes da propriedade”. Restam os da incerteza. Mas quando há chuva, frio ou calor inclementes, exaustão ou percalços, a alma encoraja o corpo e se orgulha dele. “Nada do seu saber, de suas leituras, de suas relações, servirá aqui: duas pernas bastam, e grandes olhos para ver”, escreve Gros.
Caminhar também põe em xeque o abismo entre fora e dentro. Lá fora significa quase sempre uma transição entre interiores: o brincar das crianças, o sair dos adultos, o caminho entre trabalho e casa, a higiene mental de Kant ou a pausa para arejar. Entretanto, na caminhada, o fora é estável, é lá mesmo. A constância do passo permite habitar uma paisagem, impregnar-se dela. Em lugar do acúmulo de imagens fugazes, pequenas doses de presença.
A propósito, em palestra sobre o livro (disponível no site http://www.laprocure.com/ ), o autor resgata Platão, para quem o conhecimento exige que se habite os problemas, que neles se passeie com desenvoltura antes de resolvê-los. Na mesma ocasião, Gros cede ao célebre exercício estoico da “precisão da urgência”: o que faria se tivesse apenas duas semanas de vida? “Uma imensa caminhada”, responde sem hesitar.
Assim, na contramão da liturgia social e do jugo econômico que nos acachapam, surge o fôlego subversivo de Gros, ar puro que encoraja à evasão. Não é preciso ir muito longe para caminhar, ou para viver de outro modo. Basta valorar cada gesto pelo que custa em “instantes de vida pura”; familiarizar-se com as verdadeiras paisagens, e não se contentar com suas representações. Enfim, ao mesmo tempo e sem pressa, caminhemos mais e pensemos melhor.

sexta-feira, 24 de junho de 2011

Cuando un residuo dejar de serlo


Por: Clemente Álvarez

Un vehículo fuera de uso compactado Lo que aparece en esta imagen es un coche. Un vehículo fuera de uso prensado y empaquetado. O lo que es lo mismo: un residuo. En este cubo compactado hay de media, según la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), un 70% de acero, un 7% de aluminio, un 2% de cobre y una mezcla de compuestos no metálicos como plásticos, gomas, vidrio, madera… ¿Cuándo un material deja de ser considerado un residuo para convertirse de nuevo en un producto? Hasta ahora no había unos criterios claros que delimitaran esta cuestión. Sin embargo, esto ha empezado a cambiar en la Unión Europea para tres metales: el hierro, el acero y el aluminio.

El concepto de fin de la condición de residuo fue introducido por la directiva 2008/98/CE y constituye una de las novedades que incorpora la nueva Ley de Residuos aprobada esta semana en el Senado. Para determinar qué desechos y bajo qué condiciones pueden ser tratados como un producto normal, sin los controles y limitaciones que deben cumplir los residuos, se encargó un estudio al Institute for Prospective Technological Studies (IPTS), ubicado en Sevilla. De esta forma hace unos meses se aprobó el primer reglamento europeo con los requisitos para que dejen de ser un residuo las chatarras de hierro, acero y aluminio. Pero se espera que sigan pronto este mismo camino el cobre, el papel, el vidrio o el compost.

¿Qué ocurre en el caso del acero de un vehículo fuera de uso? Volvamos al coche empaquetado de antes. El proceso normal seguido en un desguace con un automóvil es extraer los elementos peligrosos (líquidos, batería…) y luego compactarlo para que pueda ser más fácilmente transportado hasta una de las 25 plantas fragmentadoras existentes en el país. Allí será despedazado y triturado en cuestión de segundos hasta dejarlo convertido en trozos de menos 15 centímetros. Es una vez hecho añicos el coche, cuando se pasa a separar los distintos materiales, utilizándose electroimanes para recuperar el acero.

Hasta ahora, el acero de un vehículo fuera de uso era considerado un residuo hasta que era fundido de nuevo en una acería para transformarlo en algo nuevo. Con la nueva normativa que entrará en vigor el próximo mes de octubre, la FER explica que esos trozos de acero del tamaño de una pelota de tenis que salen de la planta fragmentadora ya no serán un residuo, sino un producto igual que el se usara por primera vez.

“Cuando un material es un residuo debe cumplir una normativa específica, con unas cargas administrativas, además tiene peor imagen que si fuese un producto”, comenta Peter Eder, investigador responsable del equipo del IPTS que ha trabajado en la definición de criterios para dejar de considerar como tal un residuo. “Al quitar restricciones se hace más competitivo el reciclaje y entonces el mercado va hacer más esfuerzos por recuperar la chatarra”.

En el caso de una lata de bebida de aluminio que se tire al contenedor amarillo, ésta dejará de ser un residuo tras su clasificación y procesado en una planta de recuperación. Y en el de un cable de aluminio, cuando haya sido triturado y separado del plástico. Como incide Eder, uno de los requisitos exigidos es que esos materiales no tengan impurezas que puedan causar problemas ambientales. “La empresa que quiera vender ese material como producto y no como residuo tiene que demostrar que tiene suficiente calidad”, incide este investigador, que destaca también la importancia de concretar unos criterios comunes europeos. “Hay países que consideran cierto tipo de compost como residuo y otros no, esto crea confusión y perjudica el mercado de reciclaje”.

Todo esto tiene muy diversas implicaciones. Una de ellas es que un producto tiene también menos restricciones para importarse o exportarse que un residuo. ¿Se puede perder el efecto positivo del reciclaje por incrementarse todavía más el mercado internacional de estos materiales? Esta ha sido una de las cuestiones analizadas por el IPTS. “Para el medio ambiente no es tan importante si ese aluminio se queda en Europa o se va a China, la diferencia es pequeña. Lo que sí supone una diferencia grande es si el aluminio se produce a partir de chatarra o si hay que extraer nueva materia prima, siempre va a ser preferible el reciclaje, el ahorro de emisiones de CO2 se produce aquí y también en China”, comenta el investigador.

Esto parece claro en metales como el aluminio, pues para producir lingotes de este metal a partir de chatarra se necesita un 5% de la energía que la que hace falta con la materia prima original. Ahora bien, qué pasa con otros materiales, como el papel recuperado de los contenedores azules, que ya se exporta en gran medida hacia Asia. “Los países europeos importamos muchos productos de China y muchos de ellos tienen un embalaje de cartón. Nosotros importamos cantidades importantes de cartón de esta forma, que después aquí se convierten en residuo”, incide Eder. “Tiene mucha lógica que ese material vuelva a China para que se pueda producir de nuevo cartón en vez de recurrir a explotaciones forestales”.

Cada vez resulta más evidente que lo que se ha tratado genéricamente como residuos son en realidad una fuente de materias primas. ¿Afectan estos cambios de alguna forma al consumidor? “Con estos materiales en principio no cambia nada. Posiblemente, la demanda de esos materiales puede aumentar en el futuro y puede haber más incentivos para que el consumidor separe. No sé si en el futuro se puede dar una mayor recompensa al consumidor, al que ahora no se le paga. Nosotros no entramos en eso”, comenta el investigador.

Londres ratifica su futuro nuclear pese a Fukushima



El Gobierno prevé construir ocho centrales para 2025

EL PAÍS - Londres - 24/06/2011


A diferencia de Alemania, el Gobierno británico confirmó su apuesta por la energía nuclear al publicar ayer sus planes energéticos nacionales, que incluyen la construcción de ocho nuevas centrales para 2025 en sustitución de las que para entonces estarán obsoletas. Los planes, que además de la nuclear incluyen también la expansión de otras tecnologías como los combustibles fósiles, las energías renovables, el suministro de gas y gasoductos y oleoductos y las redes eléctricas, deben ahora pasar por el Parlamento.


Las nuevas plantas tendrán que prever el impacto de grandes inundaciones

Aunque los liberales-demócratas se han opuesto históricamente a acabar con la moratoria nuclear, no es un tema que vaya a fragmentar la coalición con los conservadores porque la única condición que pusieron al entrar en el Gobierno fue poder hablar en contra de la energía nuclear durante el eventual debate parlamentario y tener libertad de voto. La aprobación parece asegurada porque fueron los propios laboristas, ahora en la oposición, quienes impulsaron el fin de la moratoria nuclear cuando gobernaban.

Ni siquiera las dudas sobre la energía nuclear que ha generado en buena parte de la opinión pública mundial la catástrofe de la planta japonesa de Fukushima parecen capaces de forzar un cambio en los planes británicos.

Tras el tsunami de Japón, Londres encargó al jefe de los inspectores nucleares británicos, Mike Weightman, que evaluara el impacto que podía tener Fukushima en los planes nucleares británicos. Weightman publicó el 18 de mayo un informe preliminar en el que concluía que las nuevas centrales debían incrementar las medidas para prevenir el impacto de grandes inundaciones.

El Gobierno británico ha añadido ahora esa recomendación a las condiciones bajo las que se pueden construir nuevas centrales. Y ha ratificado la lista de ocho emplazamientos previstos para construir las nuevas plantas. En siete de ellos existen ya ahora centrales nucleares: Bradwell, Hartlepool, Heysham, Hinkley Point, Oldbury, Sizewell y Wylfa. En Sellafield no hay ninguna central nuclear activa, pero es el mayor centro nuclear del país porque acoge las instalaciones de procesamiento de residuos nucleares.

El anuncio del Gobierno recibió la bienvenida de los principales grupos privados que proyectan poner en marcha las nuevas centrales, como EDF Energy, que posee y opera ya en ocho nucleares británicas, o Eon UK y RWE Power, que han formado el consorcio Horizon para construir dos de las nuevas plantas. Amigos de la Tierra, sin embargo, se opone a la construcción de nuevas centrales y al incremento del uso del gas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, porque considera que eso va a suponer un freno en las inversiones en energías renovables.

domingo, 14 de novembro de 2010

Creceel mapa del mercado verde


lunes 8 de noviembre de 2010
En 2010 están vigentes 314 iniciativas:
Creceel mapa del mercado verde
América Latina aumenta los proyectos con el sistema de Pagos por Servicios Ambientales, con políticas permanentes. En Chile hay tareas pendientes. Los mayores avances están en la valorización de las áreas silvestres protegidas.

Andrea Ortega Carreño

Hace tiempo ya que los bosques y los ríos son considerados más que un simple componente del paisaje. Pese a que otorgan beneficios no medibles -aire más limpio, caudales más fuertes y lugares de recreación-, cada día suman más los gobiernos y organizaciones que optaron por impulsar los mercados verdes, que son los que abren las puertas a nuevos trabajos y a la preservación, gracias a sistemas como el Pago por Servicios Ambientales (PSA), que compensa económicamente a quienes cuidan de las zonas más preciadas para el medio ambiente.

Y el mercado verde sigue dando brotes. Este año están vigentes 314 proyectos de PSA en Latinoamérica, excluyendo los bonos de carbono, según un estudio de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). El 60 por ciento de ellos corresponde a protección de cuencas, el 30% son de conservación de la biodiversidad, el 8% son agroforestales y el 1% son escénico-recreativos, como el ecoturismo.

"Esto muestra una realidad que realmente puede ser considerada una solución para preservar y proteger la vegetación en forma rentable", explica Arturo Mora, oficial de Economía de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN-Sur.

Los países que llevan la delantera son Ecuador, Costa Rica y Colombia, según Stefano Pagiola, especialista en economía sustentable del Banco Mundial. La mayoría comenzó sus proyectos hace cinco años o más; sin embargo, todavía les faltaría más desarrollo.

"Esto sigue avanzando. Ha habido un poco de demoras empresariales, porque no se ha logrado llegar a un nuevo acuerdo climático", señala Pagiola.

El trato es simple en el caso de los PSA. La idea es entregar un sueldo a los habitantes de zonas con gran volumen de vegetación, a cambio de cuidar el medio ambiente. Hay varias formas de financiamiento: lo puede hacer una empresa, los vecinos, o en algunos casos, el gobierno.

Los pagos por lo general son directos, aunque cuando provienen del gobierno, pueden ser a través de deducciones fiscales. Otros, como los que trabajan con productos que cuidan la naturaleza, optan por una certificación especial.

Esto está pasando afuera, pero en Chile poco o nada de eso se está dando.

CHILE SE QUEDA ATRÁS
Los proyectos de PSA comenzaron hace algunos años en Chile, pero sólo como estudios o diagnósticos previos.
"El Pago por Servicios Ambientales no se ha desarrollado mucho. Hay algunas iniciativas incipientes para estudiar la factibilidad de implementarlo, tanto a nivel de gobierno como de organismos de investigación", afirma Felipe Vásquez, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Concepción.

En diversas casas de estudio y organizaciones ya se están realizando diagnósticos, aunque para los expertos lo vital es valorizar con exactitud los espacios y lugares que podrían entrar en un PSA.

Hoy, el desarrollo verde está protagonizado por las universidades y organizaciones medioambientales.

"Es un tema que sigue avanzando, pero ha habido demoras empresariales", comenta Stefano Pagiola.

Al contrario, Felipe Vásquez cree que en el caso de Chile "falta una visión desde el Estado por preservar el medio ambiente y buscar los mecanismos para lograr estos objetivos. Luego hay un problema de construir los equipos necesarios para esto".

Pero eso no ha frenado el impulso de algunas iniciativas que ya dan sus primeros pasos. Estos son algunos de los proyectos realizados:

CULTIVOS MÁS VERDES

Uno de los sectores en desarrollo son los cultivos orgánicos. Hoy, Inia, junto a FIA y la empresa Surfrut, trabaja en un programa que pretende capacitar a los agricultores y ayudarlos a comercializar cultivos orgánicos.

"En los países desarrollados hay una demanda creciente y Chile tiene una vocación hacia la exportación. Además, la gente cada día demanda productos más sanos y que no dañen el medio ambiente", explica Cecilia Céspedes, ingeniera agrónoma de Inia Quilamapu.

El proyecto pretende unir a los productores a fin de crear lugares de comercialización estables. Además se han realizado estudios de mercado para ver el interés de la gente por estos productos.

Actualmente, el único problema del proyecto son los costos que implica la certificación del Servicio Agrícola y Ganadero, aunque Céspedes dice que si los productores se organizan y crean una certificación participativa, esto les permitiría tener un negocio más rentable, a fin de fortalecer más este creciente mercado.

RESERVAS MARINAS: ¿CUÁNTO VALE UN ECOSISTEMA?

Para el investigador de la Universidad de Concepción Felipe Vásquez, el desafío fue valorizar la red de reservas marinas y ver qué tan factible sería la creación de un PSA por su preservación para el Fondo de Inversión Pesquera (FIP).

"En el FIP se dieron cuenta de la necesidad de contabilizar los beneficios económicos de la red de reservas que está altamente subfinanciada para cubrir sus costos de operación. Existía la sensación de que estas reservas generan sólo costos y que sus beneficios eran bajos o poco claros", explica Vásquez.

El equipo logró demostrar que las reservas tienen un valor económico importante; depende de la reserva el valor que se obtenga y el que la sociedad le otorgue.

Lo más llamativo del estudio fue que "en general las reservas de biodiversidad, como Choros Damas, son fuertemente valoradas por la sociedad, mientras que las de protección de especies comerciales específicas tienen menor importancia", comenta Vásquez.

SISTEMA NACIONAL de ÁREAS PROTEGIDAS: UN MERCADO QUE SUPERA LOS US$ 2 MIL MILLONES

Saber el precio del Sistema Nacional de Áreas Protegidas fue uno de los avances que se han hecho en el país. Eugenio Figueroa, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, fue uno de los encargados de este proyecto.

Figueroa comenta que esta es una de las pocas experiencias que se ha hecho en el mundo y los resultados fueron muy reveladores. De todas las técnicas que evaluaron, los mejores resultados se conseguían con PSA y estableciendo tarifas a la entrada de las áreas protegidas. Con estas dos cosas, la recaudación podía ser muy rentable: "El aporte en PSA se calcula en US$ 2.050 millones al año. Esto es un valor piso y se acerca al 1% del Producto Interno Bruto", explica el académico.

LATINOAMÉRICA APUESTA POR LOS PSA

En la región hay más de 300 proyectos de PSA que buscan hacer más rentable el cuidado del medio ambiente. Dentro de éstos, hay gubernamentales, privados y de organizaciones no gubernamentales. Muchos de ellos ya funcionan con éxito.

Sus ganancias también son relevantes. En el Banco Mundial estiman que el valor de los PSA en todo el mundo supera los US$ 30 trillones por año. De acuerdo a la ONG Ecosystem Market Place, sólo los proyectos de biodiversidad mueven entre US$ 1,8 y US$ 2,9 miles de millones anuales, que impactan en cerca de 86 mil hectáreas de tierra.

Países como México, Costa Rica y Colombia llevan la delantera en mercados verdes, pues trabajan con iniciativas gubernamentales. Aquí, el biocomercio es un tema país, para el que dedican un presupuesto anual y tienen planes estratégicos trabajando en ello.

Estos son algunos de los países que pintan de verde la región:

Colombia: financió proyectos por US$ 23,8 millones, mediante un Fondo de Biocomercio, además de 35 proyectos sostenibles mediante un Fondo de Compensación Ambiental. Aquí el trabajo ha estado enfocado a promover los cultivos verdes y el ecoturismo, con sellos que lo certifiquen, los que aportan más de US$ 10 mil millones, según la Cámara de Industria, Comercio, Servicio y Turismo de ese país.

Costa Rica: es la más antigua en estos temas. Trabaja desde hace 20 años y está enfocada principalmente a PSA para conservar la biodiversidad y proteger las cuencas. Para conseguir financiamiento, el gobierno costarricense entrega el 3,5% del impuesto selectivo a los combustibles para estos propósitos, lo que les permite invertir cerca de US$ 15 millones anuales en este tipo de programas.

México: se ha enfocado en dos aristas: tecnologías y productos más limpios, y conservación de biodiversidad y cuencas. Para llevar a cabo estos proyectos, gasta más de US$ 100 millones anuales. Los lugareños que cuidan la vegetación cercana a las cuencas reciben al año más de US$ 100. Sin embargo, una de las industrias más boyantes de los últimos años ha sido la de productos orgánicos, que agrupados en cooperativas, le otorgan sellos verdes al café, la vainilla y artesanías realizadas en madera, entre otras.

Ecuador: Lo más avanzado que se ha hecho es en las cuencas, mediante el Fondo para la Protección del Agua (Fonag). Con la ayuda de los gobiernos locales e instituciones se educa a los lugareños que viven cerca de cuencas para que preserven el medio ambiente, para lo cual destinan más de US$ 1.000 al año.

Andrea Ortega Carreño.

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